EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bién los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.-En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina- se suele decir". JOAQUN VIDAL VIZCARRO: El Toreo es Grandeza.

martes, abril 15, 2014

SEMANA SANTA DE REFLEXIÓN


Una Cruz en el Camino

Brindis al Cristo de los Faroles

Una Cruz en el Camino

Fuente:  Sanchis Cortes: Lirismo y Bravura

sábado, abril 12, 2014

LARGA VIDA PARA "EL CHOFRE"


Tras el enésimo ataque sufrido, vuelven a la lucha desde este  bastión de integridad e independencia, nuestros amigos de El Chofre,  ¡¡¡¡eso sí, como los bravos, creciéndose al castigo¡¡¡.


 ¡¡ Va por Usted Maestro Toni ¡¡

Le toca a Ud., Maestro
Eneko Andueza y Pedro García Macías, aficionados
“Hay gente que con solo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales, que consólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, nos hace recorrer toda la magia….hay gente que con sólo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca guirnaldas, que con sólo empuñar la guitarra hace una sinfonía de entrecasa…hay gente que con sólo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma, alimenta una flor, inventa un sueño, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después…como si nada. Y uno…, uno se va, de novio con la vida, desterrando la muerte solitaria, porque sabe que a la vuelta de la esquina hay gente que es así, como vos, tan necesaria”. (Hamlet Lima Quintana)
No, no vamos a empezar dando su nombre, no porque quisiéramos darle misterio como si de un relato detectivesco se tratara, sino porque queremos que a lo largo de estas palabras juntas vosotros mismos deduzcáis de quien se trata, porque sus rasgos que conforman su perfil lo identifiquen.
Aprovechando que el Deva pasa por Eibar y el Guadiana por Mérida, queremos modestamente rendir un homenaje con estas palabras a alguien que lo merece y MUCHO, aunque nos tememos que esto nos costará una cariñosa reprimenda, lo entenderemos, porque es persona que le gusta más estar en segundo plano sin protagonismo, el justito, el que ineludiblemente le dan los hechos y a ser posible ninguno.
Sin embargo, aún a riesgo de esa reprimenda amigable, creemos que llegó el momento. Hay situaciones en las que si se viene una idea, por otra parte que ya “barruntaban” nuestros alrededores sentimentales y de justicia hace tiempo, hay que sacarla a pasear de una vez para que no se “oxide”, de la manera que se sepa y pueda y no dejarlas en ese rinconcito especial.

Simplemente es un ejercicio de lealtad y reconocimiento con alguien que da mucho y no exige a cambio nada más, ni menos, que ética y coherencia en planteamientos y actitudes. Por supuesto es algo que quienes lo tienen como él, lo desarrollan en el día a día, en eso que machaconamente definimos como “ser y estar”, simplemente de forma natural siendo sin pretenderlo ni hacer ostentación de ello y actuando consecuentemente, que algunos confunden, desde nuestro punto de vista, de forma equivocada aunque no exenta de intereses espúreos, con aquello de “purismo”, “integrismo”, “talibanismo”, lo que sencillamente calificamos como honradez, integridad, claridad, compromiso y lealtad con el ideario personal y del colectivo al que pertenece, en este caso al de los aficionados a la Fiesta de los Toros.
Esta persona a la que nos referimos siempre ha tenido a gala, y a fe que lo cumple, no confundir ni mezclar lo personal, respetando al máximo a sus amigos y la intimidad de los mismos, con lo que se refiere a actitudes en lo concerniente a nuestra querida Fiesta de los Toros. Eso sí, no le hacen especial “gracia” las faltas de coherencia de quienes nos llamamos aficionados, aunque procura no airearlas en público para no dar carnaza a quienes, de los taurinos, taurinillos y palmeros, están a la que salta y a la que no salta pero quieren hacer saltar poniendo la muletita “retrasá”, para que ello genere desunión entre nosotros lo que les viene de perlas para debilitar y echar balones fuera de los objetivos serios y prioritarios que como aficionados debemos tener meridianos.

Es defensor sin resquicios, aunque con las legítimas dudas que hay que tener en todo en la vida, de aquello tan manido, pero no por ello menos cierto y prioritario cada día más, de que NADA TIENE INPORTANCIA SI NO HAY TORO y de que LA SUERTE DE VARAS ES EL EJE DE LA LIDIA.
Es persona imprudentemente prudente. Especialmente se “desborda” cuando le tocan la fibra sensible de sus postulados básicos, que deben ser intocables, bien referidos a la amistad o bien a las esencias base de la Fiesta de los Toros.
Es persona que tiene una fina sensibilidad para separar el grano de la paja. Espersona que cuando se entrega, después de una “lidia” acorde, va a tope, con “casta y bravura”.
Es persona persistente, combativa, luchadora, inasequible al desaliento pero humano con sus luces y sus sombras, sus momentos de desánimo de los que sale fortalecido, más proclive a echar una mano que a pedir ayuda, a guardar lo chungo salvo cuando le tocan los “costaos”, y a resaltar lo bueno, a veces le puede su bonhomía.
Es persona beligerante, de frente y por derecho, con el engaño, el fraude, la manipulación, la hipocresía, la doblez, el si pero no, entre “Pinto y Valdemoro”, el aparecer y desaparecer como el Guadiana, con Dios y con el Diablo, con el “aficionado y vividor” de lo taurino al “rebujón”.

Es persona con capacidad y conocimiento, sentido de la oportunidad, que no del oportunismo, que valora en mucho el legado de quienes fueron en la historia de la Tauromaquia en los diversos terrenos, especialmente en uno muy desvalorizado y falto de verdad hoy como es la crónica taurina, sus maestros en esto D. Joaquín Vidal y especialmente D. Alfonso Navalón.
Con su Maestro, Alfonso Navalón, antes de romper el carámbano.

Es persona que piensa y lo dice que hay que apoyar sin entreguismo, pero con firmeza, a los ganaderos que como tales buscan en la selección y el manejo, la integridad, la casta y el poder en sus reses de lidia y la lidia, el valor y la torería delante de esos toros del torero y por ello, consecuentemente atiza “mamporros” cuando encuentra “ganaduros”, figuritas de mazapán destoreadores con el medio toro y soplagaitas.
Es persona que predica con el ejemplo y por ello durante un tiempo presidió festejos y por ello habla con conocimiento de causa cuando enjuicia a quienes deben ser los máximos valedores de la defensa del aficionado.

Como vamos llegando al final, y nos da que le habéis puesto cara y su nombre por los datos aportados, no obstante, por si acaso, ahí va el definitivo: es buen “arretratero” con amplio conocimiento de la fotografía taurina, para hacernos llegar lo que pasa en el ruedo, lo que su ojo ve y nos traslada su cámara, toro y torero. Es charro, de Lumbrales, residenciado en el norte, en Irún, en donde tiene un barcito lugar de encuentro de amigos y aficionados. Amante de las fiestas populares tradicionales y especialmente de las de los pueblos salmantinos, sobre todo el Noveno de San Felices.
Es simplemente, ni más ni menos, un AFICIONADO, así con mayúsculas. Un ejemplo a seguir, de ese reducido grupo de los imprescindibles. JUAN ANTONIO HERNÁNDEZel maestro Toni para los amigos, creador y bastión de esa web de referencia que es “EL CHOFRE”.
Gracias maestro Toni, por todo lo que nos aportas, en amistad y sabiduría. No cambies. Y nuestras disculpas porque sabemos que esto no te gusta. En todo caso sabes que se han quedado muchas cosas en el tintero.
Queremos finalizar con unas hermosas palabras de Mario Benedetti “La gente que me gusta”, que le dedicamos a Ud. maestro Toni, todo ello enténdalo en prural “nos gusta” :
“Primero que todo, me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace en menos tiempo del esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierde de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales. Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volverlos a cometer.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido a esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.”…y Ud. es una de “esa gente”
Luciendo un presente, que con mucho afecto le envió su fraternal amigo Pocho Paccini.

Fuente: Cerro de San Albín. Revista de la Asociación Cultural Cerro de San Albín, N° 15, Año 2011.
Foto:  elchofre.com

A 12 AÑOS DE LA PARTIDA DEL HOMBRE QUE ESCRIBIÓ LOS TOROS

"Con su permiso, don Joaquín"
“Sus lectores lo hemos sabido siempre: la figura de Joaquín Vidal trascendía el mundo taurino para adentrarse en el terreno de la creación literaria. La legión de seguidores, muchos de ellos ajenos a la Fiesta, que tenían sus escritos así lo atestigua. Una riqueza expresiva deslumbrante, el uso de la ironía, el manejo de un vocabulario a la vez ajeno e inventado son las características de la maestría y versatilidad de la obra de Joaquín Vidal.”
Joaquín Vidal, en su abono del tendido bajo del 10, en la fila 6, asiento 17, en Las Ventas

"Muere Joaquín Vidal, gran renovador de la crítica taurina y escritor deslumbrante
Creador de un gran español, fue un feroz defensor de la integridad de la fiesta"
MIGUEL MORA - Madrid - 11/04/2002
“Ayer 10 de abril, murió en Madrid el maestro Joaquín Vidal. Había nacido en Santander en 1935, y desde muy joven volcó su vocación periodística en el mundo de los toros, su gran pasión. Como informador y crítico, se convirtió en una referencia de independencia, rigor y criterio para la afición y los lectores, incluso los no taurinos. Gente como José Bergamín o Eduardo Arroyo admiraron sus crónicas, marcadas por una honradez a prueba de amenazas, una escritura irónica y deslumbrante, la constante denuncia del fraude taurino y la búsqueda de la verdad de la fiesta. Trabajador incansable -escribió más de 5.000 artículos para EL PAÍS-, fue un compañero cabal y encantador, un auténtico caballero dotado de un colosal sentido del humor.
La Maestranza guardó ayer un minuto de silencio en memoria de Joaquín Vidal. El maestro que dignificó la crónica taurina y la convirtió en una de las bellas artes había caído enfermo el pasado mes de octubre. Los médicos le descubrieron un cáncer. Desde entonces no cesaron de llegar llamadas de sus lectores a la redacción de EL PAÍS interesándose por su salud y añorando los artículos que escribió generosamente desde el 4 de mayo de 1976, día de salida del diario a la calle, con la crónica (inserta en la sección de Deportes) de una novillada en Las Ventas titulada Sánchez Puerto, todo un torero.
Todo lo hacía siguiendo las tres reglas básicas del toreo puro: parar, templar y mandar
Vidal murió ayer a las 8.30 en la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, en la que ingresó reiteradas veces en los últimos meses. Su cuerpo fue llevado al tanatorio de la M-30, donde hoy habrá una misa a las 8.15. Después será enterrado en la Almudena.
Su brillante carrera periodística empezó en Hierro, de Bilbao. Luego fue colaborador de La Codorniz durante nueve años. "Aquel era un humor fetén", contaba el creador de la sección taurina Las vacas enviudan a las cinco: "Un humor muy distinto al de los caricatos de ahora: lo vulgar, lo chabacano, lo pornográfico, lo escatológico y los lugares comunes, todo eso estaba prohibido por una ley no escrita". Y ésa fue una de las máximas de su labor: no caer nunca en la vulgaridad ni en el topicazo.
En aquellos años sesenta Vidal cumplió el protocolo del pluriempleo: compaginaba La Codorniz con su puesto de funcionario en el Instituto Social de la Marina, las crónicas taurinas en Pueblo (con Navalón) y las colaboraciones en Radio Madrid y TVE. Después fue informador y crítico taurino de Informaciones. De ahí, a EL PAÍS, donde vivió 26 años de infatigable peregrinaje por las ferias.
Empezaba el año en Valdemorillo y, hasta la Feria de Otoño, pasaba por Valencia, Sevilla, San Isidro, San Fermín, Bilbao, San Sebastián, Guadalajara, Arganda del Rey y San Sebastián de los Reyes, pero encontraba tiempo para algunas actividades complementarias: sus jugosas entrevistas a escritores, la crónica anual desde el Salón de la Lotería Nacional (que hizo incluso este último año), el coleccionable de la Tauromaquia, su artículo semanal en la sección de Madrid y sus colaboraciones en la SER.
El pintor Eduardo Arroyo, gran aficionado a la fiesta, lamentó profundamente la pérdida de Vidal, "seguramente la pluma más brillante en el mundo de los toros". Destacó su independencia, su gran cultura, su ingenio -"su sentido del humor era prodigioso", dijo-, y recordó cómo cubrió una conferencia suya en el Museo del Prado. "Fue sorprendente, convirtió un acto sobre cuestiones artísticas en una apasionante crónica taurina, al estilo de las suyas".
Todo lo hacía con un entusiasmo, una puntualidad y una profesionalidad ejemplares. Durante sus viajes procuraba comer bien y alejarse todo lo posible de los hoteles taurinos. En una reciente entrevista concedida a la revista www.talavera-toros.org lo explicaba con su sorna habitual: "Hospedarse donde están los toreros, los ganaderos, los empresarios, los apoderados, los mozos de espadas, los ayudas de los mozos de espadas, los partidarios de las figuras, los aficionados de hotel, los aduladores, los gorrones y los trincones es una lata. Los taurinos han experimentado un enorme cambio. Aquellos taurinos que conocí en mis primeros años de informador y cronista, con quienes departí muchas horas hablando de toros, la mayoría de ellos imaginativos, ocurrentes, que conocían la fiesta y la amaban de veras, también han desaparecido. Los taurinos actuales son, sinceramente, bastante ineptos y aburridos. O sea, como los pegapases, pero en taurino".
Muchos de ellos, acostumbrados al éxito fácil, el toro inválido y las críticas halagadoras, no perdonaron su rectitud. Pero Vidal se crecía con el castigo. Contra la presión, más casta y más calidad; contra los insultos, más rigor y más ironía.
En su último artículo, publicado el 19 de marzo en la sección de Madrid y titulado Temporada (su última crónica, del 22 de octubre, se titulaba Un animado final), demostró que le resbalaban las cornadas: "Sabe un servidor que le llamarán derrotista y enemigo de la fiesta. En esta cuestión (y en otras, no se crea) tiene amplia experiencia. También dirán, por lo mismo, que no sabe escribir de toros. Sin embargo, tampoco conviene ser tan radical. Algunas veces sí sabe (más o menos). Dicho sea sin ánimo de ofender y mejorando lo presente".
Así fue haciéndose un hueco en el corazón de los lectores, a base de lenguaje, elegancia, humor y un dominio prodigioso del idioma. Mucha gente compraba sólo el periódico por leerle y otros muchos buscaban con avidez su página empapándosela antes que nada. Decenas de ellos mandaron ayer telegramas de condolencia y mensajes electrónicos al foro de elpais.es lamentando la desaparición del escritor torero.
Su diagnóstico del estado de la fiesta era radicalmente negativo. No por nostalgia, sino por una defensa feroz de la integridad del espectáculo. Por eso daba leña a los isidros, los figurones que torean con el pico de la muleta y a base de derechazos, los subalternos que dan consignas absurdas desde el burladero ("toca, toca"), los empresarios golfos, los picadores que tapan la salida y hacen la carioca, los ganaderos que crían toritos que caían yertos en el ruedo.
Lo cierto es que Vidal disfrutaba como un niño hablando y escribiendo de toros, sobre todo si eran buenos (lo cual sucedía poco). También le gustaba el café solo frío, el Ducados, el Atleti de Madrid, las mujeres, los amigos y la noche. Afrontaba la vida siguiendo las reglas básicas del toreo puro: parar, templar y mandar, cargando la suerte. Con una faena de arte a un toro con peligro y trapío se emocionaba hasta las lágrimas.
Escribía las crónicas de Las Ventas en condiciones lamentables, metido en el chiscón de un garaje cercano, con poca luz y menos tiempo, entre coches y humos. Decía "gajes del oficio", mandaba la ficha y luego un texto impecable y un pie de foto editorializante.Solía recordar una faena de Antonio Bienvenida en San Sebastián de los Reyes, años sesenta, como la mejor que había visto. Saboreaba el toreo clásico, hondo y breve ("la faena ideal no puede durar más de cuatro minutos"), de inspiración, pellizco y poder. En su corazón estaban Curro Romero y Rafael de Paula, a quienes dedicó memorables crónicas (a favor y en contra). Tuvo debilidad por los novilleros y los toreros modestos, como El Fundi, Víctor Puerto o Domingo Valderrama.
También por las dotes lidiadoras de Luis Francisco Esplá, que ayer dijo: "Joaquín tuvo la virtud de interesar a los intelectuales por el mundo del toro. Mucha gente a la que no le gustaban como espectáculo leía sus crónicas. Él creó esa complicidad de la que estaba huérfana el toreo. Aunque sólo coincidí con don Joaquín un par de veces, me sentía identificado con él por su escepticismo y recelo hacia el taurino profesional. Su sorna castiza me recordaba a Ramón Gómez de la Serna, incluso escribiendo. Esa pluma voraz captaba y resumía cualquier situación en un par de renglones. Me reí mucho con sus crónicas en las que, sin faltar nunca el respeto a los toreros, era capaz de convertir en jocoso lo que no tenía remedio. Añoraremos mucho su pluma, porque no aburría nunca", informa Daniel Gil.
Había heredado la afición de su padre, que se vino a Madrid cuando él tenía cuatro años. "Me empezó a llevar a la plaza y me aficioné enseguida", contaba. "Siempre he sido un elemento extraño y, cuando hacía novillos, en vez de irme al Retiro a ligar me iba a la biblioteca a leer el Cossío. Hace falta ser gilipollas".


LA PRIMERA CRÓNICA DE JOAQUÍN VIDAL

el país

Sánchez Puerto, todo un torero


El domingo se celebró novillada en las Ventas, en la que se lidiaron reses de Juan Pablo Jiménez Pasquau, para Fernando Domínquez, Sánchez Puerto y Manuel Pardo, los dos últimos, debutantes

La actuación de Sánchez. Puerto fue prometedora e interesante desde la primera verónica. Dio unos lances impecables, con media superior, y luego, en la brega, supo llevar al novillo con los capotazos justos, midiendo muy bien distancias y terrenos. Con la muleta, al segundo de la tarde, que era noble, le hizo una faena tan eficaz como variada, atemperada siempre a las condiciones de la res. Quizás le sobró encimismo. Sánchez Puerto toreó el domingo a ese novillo ahogándole la embestida, pero ése debe ser defecto heredado de tanta y tanta figura (de tanto figurón, diría más bien) que no sabe torear, porque lo que en realidad hace es robarle pases al toro.Es un defecto fácilmente corregible, mientras que lo difícil del oficio, por ejemplo el reposo -cabeza fría y corazón caliente-, el temple, eso demostró tenerlo de sobra Sánchez Puerto. Dio naturales, derechazos y pases de pecho finísimos y nos deleitó con unos ayudados a una y dos manos que eran más propios de un matador de toros consumado. Concluida la faena en el momento precisó en que el novillo le pidió la muerte, cobró una estocada magnífica, porque hizo muy bien la suerte, bajó la mano del engaño y cruzó con limpieza.

Pero aún más torero se mostró Sánchez Puerto en el quinto, que resultó difícil. Se dobló bien por bajo, mas aquellos muletazos no resolvieron nada. Quedó planteado el eterno problema de la lidia: quién manda en el ruedo. En toreó no hay mando compartido: o manda el toro o manda el torero. La faena fue emocionante precisamentepor esto, porque hubo lucha de poder a poder. El novillo, que tenía trapío, probaba las embestidas metía la cabeza sin fijeza, no se entregaba jamás. Sánchez Puerto le citaba por ambos pitones, en distintos terrenos, no le perdía nunca la cara. Sin precipitaciones, con verdadero aplomo, le fue acorralando hasta que, ya en el centro del ruedo, consiguió un muletazo fundamental, un ayudado en el que se lió a su enemigo a la cintura, allí le quebrantó y allí se le entregó. En ese momento el que mandaba en la plaza era el torero y en ese momento justo vino la estocada, que esta vez quedó atravesada.
Lo de Sánchez Puerto el domingo fue desplegar la teoría del toreo, para asombro de quienes esperábamos ver, a lo sumo algún detalle remotamente prometedor. Cuajará o no cuajará en figura este espada, pero es evidente que el toreo lo lleva. en la cabeza.
Sus compañeros, Fernando Domínguez y Manuel Pardo, estuvieron al nivel de lo que hoy se lleva. No les faltó voluntad, por supuesto. Domínguez se dejó ir el mejor lote, a base de torear despegado y con el pico. Pardo no pudo con el genio y los problemas de sus enemigos, que en conjunto resultaron los más difíciles, lo cual es perfectamente lógico en un novillero que empieza. Las reses de Jiménez Pasquau, que infundían respeto, tenían esa chispa propia del toro, que, presta emoción al espectáculo y mide la valía real de los lidiadores.                        -.-
Fernando Domínguez.- Vulgar en sus dos enemigos. Mató al primero de pinchazo y media estocada caída, saliendo siempre perseguido(palmas y saludos). Al cuarto, de estocada corta atravesada y dos descabellos (silencio). 
Sánchez Puerto.- Tuvo una actuación torerísima, brillante en del segundo y eficaz en el quinto. A aquél lo mató de buena estocada y descabello(oreja). A éste, de estocada atravesada y descabello (ovación y ha de salir a saludar dos veces).
Manuel Pardo.- Estuvo voluntarioso, pero no pudo con el genio de sus enemigos. Acabó tanto con el tercero como con el sexto, pinchazo, estocada caída y rueda de peones(silencio en ambos). 
Los novillos.- Muy bien presentados, con espléndidas cabezas, fueron variados de comportamiento, aunque manejables en general: Quinto y sexto, quizá también tercero, ofrecieron mayores dificultades. Justos de fuerzas los dos primeros. Casi todos mansurronearon en varas. 
Otros factores.- Hubo casi tres cuartos de entrada. Presidió sin complicaciones don Luis Gómez.

miércoles, abril 09, 2014

"Dime, Curro Puya, ¿ Se te para el corazón cuando toreas?"


                                         

El 18 de mayo de 1930, el crítico de ABC, Gregorio Corrochano, refiriéndose a los lances que dío Curro Puya en Madrid, escribia: 
“Yo tenía un reloj. No creía del todo en él, porque suelo llegar tarde adonde me propongo ir. Pero lo conservaba por sí el reloj de los otros adelantaba. Desde ayer no tengo reloj. Ayer me convencí de su inutilidad. Quise ver, reloj en mano, lo que tardaba en dar un lance de capa Gitanillo de Triana. Y cuando miré el reloj, el reloj se había parado. No estoy muy seguro de que se parase mi reloj, porque pregunté a mi adyacente en el tendido, un hombre de barba blanca y jovial, como Noel figura simbólica del tiempo, y al hombre de la barba blanca se le había parado también el reloj. Entonces pensé si acaso no era el tiempo el que se había parado.Porque en aquél instante se había parado el toro, el toro que es fuerza -masa por velocidad,delante de un débil obstáculo como un capote de seda. ¿Porqué los toros pasan veloces, ciegos de instinto, delante de los capotes de los toreros, y por qué delante de este capote cambian de ritmo y dominan su instinto? Misterio. Cada hombre tiene su movimiento, porque cada hombre lleva en su pecho el reloj enforma de corazón. El de este Gitano de Triana es, sin duda, grave, lento, como si ya fuera a pararse. ¿Pero acaso no se para? Dime, Curro Puya, ¿se tepara el corazón cuando toreas?Porque ayer creo que se paró el mío viéndote torear. ¿Cuánto tardaste en aquellos lances del sexto toro y aquel quite del primero? ¿Tú lo sabes? Yo lo sabría si no se me hubiera parado mi reloj.”

Fuente: EL AFICIONADO, Órgano de expresión de la Asociación Cultural, La Cacaña Brava, Nº 32 - octubre de 2010, Pagina 11.

lunes, abril 07, 2014

¿CUÁL ES EL TORO?

¡¡¡¡TORO, TORO¡¡¡¡

A quien esto escribe, igual que a cualquier buen aficionado, le gusta visitar al toro en su hábital natural, en la dehesa, donde su belleza es un caleidoscopio de colores que conforman su entorno y donde todos los sentidos se convierten en un observatorio a través del que analizamos, predecimos, censuramos o alabamos lo que está en el primer plano de esa pintura natural ¡el toro!. Nuestra retina se convierte en una cámara fotográfica, cuyas imágenes las mantendremos en el álbum personal que todos guardamos... Y pensamos. ¿es posible que esta escultura de la naturaleza, que es el toro, pueda caer en manos de quien no la sepa entender, modelar o respetar?.
En estas visitas, podemos conocer, si nos es posible, desde el nacimiento del animal hasta su embarque para ser lidiado, todo ello precedido del ritual de la selección y en general de las labores que conforman el devenir vital de su crianza. Entiendo, aunque no comparta, que haya visitantes que no conciban que aquellos animales que forman parte de una estampa irrepetible tengan una vida tan efímera. Dentro de nuestro deseo por aprender preguntamos y repreguntamos al ganadero, mayoral o quien se nos ponga a nuez o alcance. Sus explicaciones son consideradas artículos de fe, con la admiración hacia quienes siempre nos anteponen su vocación o descendencia más o menos ancestral en la conservación de esta especia única e irrepetible.
Una vez finalizada la visita y considerando la amabilidad con que generalmente eres tratado, pero ya con una perspectiva más o menos lejana comienzan mis reflexiones:
  1. 1a)  ¿Coincide el toro que he visto en el campo, con las características zootécnicas del encaste considerado como el que se nos quiere presentar? Difícil de explicar, puesto que si se realiza- ron en su momento cruzamientos pueden quedar reminiscencias fenotípicas de otras sangres. Tampoco, caso de que la descendencia sea pura se observa con claridad, ya que la selección del ganadero puede haber desvirtuado sus orígenes fundacionales.
  2. 2a)  ¿El toro que he visto en la dehesa es el mismo que después sale al ruedo? ¡Generalmente no! Me explico: quienes tenemos cien o interés, hemos tomado nota fotográfica, visual o mecánica, de aquella corrida apartada para su lidia, de la que el ganare o nos dio referencia de su genealogía y notas personales. Pero a su salida al ruedo, no sin cierta incredulidad, cotejamos con nuestros apuntes y muchas veces “el parecido con la realidad es pura coincidencia” ¿Qué ha pasado?. Se nos ha dicho siempre que gran parte es consecuencia del embarque, traslado y stress acumulado en el los chiqueros. A veces, que no está rematado, recurso que suele ocultar la realidad de su fenotipo. Admitiendo como ciertas y determinantes estas consideraciones, me pregunto: ¿Cuál es el toro del ganadero, aquél o éste?
  3. 3a)  ¿Por qué se producen estos comportamientos extraños? ¿No tendrán que ver en muchas ocasiones con los experimentos sanguíneos que los ganaderos, en su afán de innovación, realizan con estirpes que, a priori, son incompatibles.
  4. 4a)  Los veedores que fueron a apartar la corrida ¿no podían prever que aquella que, teóricamente, era la ideal posiblemente llegaría a ser la que los veterinarios rechazarían en su totalidad o en parte 0 que los aficionados no pudieran aceptar? ¿Qué responsabilidad les incumbe como expertos o qué responsabilidad ética si es que hayan podido ser mediatizados por otros sectores cercanos a la hora de su elección?.
    5a)  Es incuestionable que cuando vemos una corrida en el campo, sólo podemos apreciar de ella su aspecto externo y ciertos rasgos que nos induzcan a pensar que puede o no valer para ser lidiada en la plaza a que va destinada, pero hay ocasiones en que no se puede disculpar al ganadero que no haya sabido analizar sus características durante el discurrir de sus tres, cuatro o cinco años, que han debido de ser observadas en los mínimos detalles que declaren sus intenciones, aunque en un limitado porcentaje puedan errar. Me permito discrepar, en muchas ocasiones, con las explicaciones que nos aportan los criadores o conocedores, porque son de dudosa credibilidad.
    6a)  Gran parte de ganaderos y/o mayorales toman notas durante la corrida, para analizar a posteriori lo que haya podido suceder con su comportamiento en el ruedo, pero ¿no es menos cierto que esta toma de datos la debieron de hacer en el momento de la selección? Ahora es tarde y no creo que tenga mucho remedio para venideras generaciones.
    7a)  Cierto es que hay ganaderos que tienen una línea marcada en cuanto a la selección, alimentación y saneamiento, trinomio fundamental, y que, además, recurriendo a su devenir por rea- tas y notas tienen un porcentaje alto de aciertos, consideran- do que es imposible obtener la nota máxima, pero sí mantienen una regularidad que demuestra que esa pauta a seguir es la acertada, aunque al aficionado le guste más o menos el comportamiento de esos animales, en su forma o en su fondo. Estas ganaderías han sufrido idénticas vicisitudes que apunto en el segundo apartado ¿Cuál es, entonces, la lógica? ¿La de los criadores que recurren al victimismo o la de quienes preparan sus toros para que puedan superar los contratiempos lógicos? ¿Por qué existen ganaderos que no siguen esa pauta? La que a su vez a sus antepasados en su momento sirvió para hacer históricas a ganaderías que fueron legendarias y que en la actualidad son ejemplos para no imitar. Con este batiburrillo de ideas, que requeriría de más espacio para matizar, pretendo hacer constar que existen ganaderías que el toro de su dehesa es reconocible con el que se lidia y corresponde a las características de su encaste. Evidentemente son las menos y en la mente del aficionado está a cuáles nos referimos.
    En resumen, quien esto escribe seguirá visitando las ganaderías que me sea posible, pero lo haré bajo el punto de vista bucólico y observador, cuidándome de pensar que aquello que vi sea, generalicen e, la realidad de lo que algún día presenciaré en el ruedo.

    EL TORO NO TIENE LA CULPA. ES COMO UN NIÑO QUE HA SIDO BIEN O MAL CRIADO.

    Eustorgio Gonzalo García de Castro Aficionado y miembro de la Asociación El Toro de MadridFuente:LA VOZ DE LA AFICIÓN Número 42 / Mayo de 2013. Página 12. 
    Boletín de la Asociación El Toro de Madrid.
    http://www.eltoro.org/boletines/boletin42.pdf

domingo, abril 06, 2014

LA MUSA DEL GENIO : JOAQUIN RODRÍGUEZ "CAGANCHO"


«Si con las facultades de Plutarco hubiéramos de escribir unas nuevas Vidas Paralelas, pondríamos a Cagancho con Rafael el Gallo, salvando la distancia que existe entre las antiguas normas de ejecución de Rafael Gómez y las modernísimas de Joaquín Rodríguez.»
Se preguntará el lector por qué, a estas alturas, traigo a colación a Cagancho, el inolvidable torero gitano de los ojos verdes. Fácil me pones la respuesta, amigo. Barcelona fue testigo de sus triunfos y desigualdades apenas asomó las narices en nuestra plaza. Debutó el 4 de julio de 1926 en nuestra ciudad con una novillada de Sánchez Rico y tuvo por compañeros a Ricardo L. González y al caraqueño Julio Mendoza. Quienes le vieron -que ya quedan menos- aseguran que anduvo perdido toda la tarde sin rumbo que le diera luz. Cuando apareció el último novillo continuaba Cagancho siendo una perfecta incógnita, al punto que el público desilusionado, empezó a abandonar la plaza. Cogió muleta y estoque el gitano, ordenó que le dejaran solo y con extraña serenidad compaginó lo gracioso con la majestuosidad, la arrogancia con lo pinturero y brotaron, en efecto, de sus brazos las más puras esencias del toreo. Se le concedió la oreja.
Seguirá inquieto el que leyere, sin respuesta, estos mis razonamientos. No nos precipitemos. Volvió el gitano el día 25 con Mérida y Enrique Torres. Entusiasmó con su prosopopeya gitana y le cortó una oreja a un novillo de Villamarta. Y hubo contrapartida. El 1 de agosto volvió a torear con Lorenzo Franco y un tal Pozo Cueto y la cosa se dio medio bien. Y ahora, atento lector, que el parche retumba que da gusto. Azares decía: «....Cagancho es el torero de la actualidad, el que ha logrado enardecer las pasiones y llenar la Monumental hasta la bandera, sumando en su favor innúmeros admiradores.»
La respuesta sea pues ésta: El público no va a los toros porque los toreros, todos, se han puesto uniforme y son tan iguales como una gota de agua a otra gota de aguaSon honrados trabajadores, monótonos y rutinarios y pesados como una lona mojada. Lo dice Joaquín Rodríguez Cagancho dulce y sensible buscando disculpa a sus inapelables fracasos, con una sentencia injusta, inexacta, pero no exenta de cierto contenido: «En Andalucía se torea, de Despeñaperros arriba se trabaja

Curro Puya -gitanería de fragua, al fin- va más lejos, con mayor filosofía, también: «Sí, es desigual. Porque en la vida hay momentos de avanzar y momentos de retroceder
Pero todos los conceptos, con expresiones más o menos convincentes, se alejan, huyen, como alma que se lleva al diablo, de la más aplastante y feroz rutina.

¿Cagancho? Sí. Existían ya en su familia otros Caganchos, célebres como cantantes y que, a lo bien que cantaban debieron su mote, pues cagancho parece ser que es el mote de un pajarito excelente cantarín al que los andaluces bautizaron tan gráficamente, teniendo en cuenta alguna particularidad del animalito que en otras partes no han notado, sin duda.

Otra versión que también es válida, mantiene el criterio de que el padre de Joaquín era vendedor ambulante de colgadores de ropa. En su cotidiano que hacer callejero pregonaba su mercancía diciendo: « ¡A real cagancho ¡». Y el «ca» gancho (cada gancho) se convirtió por cacofonía en Cagancho, nombre con el cual pasó a la historia el singularísimo torero.
Gitano puro, alto, moreno, apuesto en quien el empaque, la elegancia, hasta la solemnidad de su toreo se conjugaban con llaneza, ajenos a toda pretensión. Le vi torear. Y lo recuerdo en una gran tarde suya en la Monumental de Barcelona. Fue el 7 de junio de 1942 cuando ya paseaba el ocaso de su vida en los ruedos.

Magistral faena al toro «Campesino», bravísimo y noble ejemplar de Domingo Ortega. «....El gitano -escribía Eduardo Palacio- hizo una faena preciosista y graciosa, llena de garbo y arte. Un pinchazo y un volapié clásico echaron a rodar sin puntilla al toro, otorgándose al espada que dio dos vueltas al ruedo y por otras dos veces salió a los medios, las orejas y el rabo de «Campesino», más un sinfín de cigarros puros, ramos de flores y hasta cajetillas de egipcios. Un aguafiestas comentó: «¡Que buen toro le ha tocado a este torero ¡». Y respondió rápidamente Pepe Berard, gran amigo de Cagancho: «¡Que buen torero le ha tocado a ese toro ¡» Y los dos tenían razón, añado yo ahora.»

Cagancho necesitaba toros lentos, suaves, pastueños y de buen estilo. Un toro, en ocasiones, muy raro.

Torearon con Cagancho Morenito de Talavera y Domingo González Dominguin que tomó la alternativa. Cagancho pudo decir parodiando la frase de un orador genial: «He venido a torear y me habéis obligado a tomar parte en una batalla de flores». ¿Qué hizo Cagancho? Difícil de explicar. Porque en sus manos todo tenía gracia y suavidad: El capote, la muleta, los pases y los desplantes. Todo se movía suavemente al soplo de la inspiración.

Fue su vida desde sus comienzos, una constante contradicción y tras verle por primera vez la afición de Madrid el 5 de agosto de 1926 y conmoverse con su arte, don Ventura Bagües al finalizar la temporada escribe de él: «Si con las facultades de Plutarco hubiéramos de escribir unas nuevas Vidas Paralelas, pondríamos a Cagancho junto a Rafael el Gallo salvando claro está, la distancia que existe entre las antiguas normas de ejecución de Rafael Gómez y las modernísimas de Joaquín Rodríguez
Días azarosos y triunfantes
Paradigmas. Retrocedamos a los días más azarosos y triunfantes del gitano de la tez bronceada. Torea en Toledo el 8 de mayo de 1927 con Marcial Lalanda y Antonio Márquez. La musa del genio le inspira.Corrochano le ha relacionado en su crónica con la talla de Montañés (Martín Montañés, Juan 1568-1849, escultor y arquitecto español nacido en Alcalá la Real, que murió en Sevilla). Escribe una de sus más bellas crónicas y dice: «....Se presenta a la multitud ese hombre seco como un cartujo, del color de la madera que eligiera para sus tallas el Montañés. Pasa el toro sin que el leño se mueva y hay en el tendido ruido de apoteosis. La izquierda mano, huesuda o leñosa asoma obscura por la manga blanca salpicada de oro....»

El 16 de junio de aquel 1927, festividad del Corpus obtiene Cagancho un clamoroso triunfo en la misma plaza de Toledo con un toro de Guadalest. En el cartel: Cañero, el Gallo, Rayito y Cagancho. El público ha llenado el ruedo de sombreros. Orejas, rabo y el delirio.
A Zaragoza va a las corridas del Pilar. El 17 de octubre torea con Antonio Marques y Gitanillo de Triana,toros de Concha y Sierra. Cagancho ha estado fatal. Y en el quinto oyó los avisos reglamentarios y el sonar de los cencerros. Anochecido, vestido de paisano, partió para Casetas para tomar el tren. La Voz de Aragón publicó una caricatura, original de Teixi que representaba a un ratón en la cárcel consultando un reloj y comentando con extrañeza:¡Las ocho, y Cagancho sin venir!
Cagancho murió el 1 de enero de 1984 en Méjico. Me sorprendió su arte. Para eso había que nacer gitano como él y tener su planta torera y su color cobrizo y estar tocado por el dedo de la gracia. (El subrayado es nuestro)
Fotos incertas cortesía de Germán Urrutia Campos
TEXTO: ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS

viernes, abril 04, 2014

1966 LA DESPEDIDA DE ANTONIO BIENVENIDA

              ¿Porqué vuelven los toreros?

Antonio Bienvenida en LIMA

Para mejor lectura pinchar sobre las imégenes
Fuente: ¿Por qué vuelven los toreros? Conchita Cintrón, Editorial Diana, México, 1978